382 - Los estigmas de la esclavitud - Institut de recherche pour le développement (IRD)

© IRD / Olivier Barrière Quema agrícola para la habilitación de zonas baldías (alrededores de Elahé, pueblo amerindio Wayana en Guyana francesa). La agricultura de quema es un sistema agrario en el cual la transferencia de fertilidad se hace por medio del fuego, eventualmente después de un período largo en barbecho. Es un método de cultivo que puede conducir a una degradación sustentable de los suelos Indigo 44480  

Está aquí: Inicio / La mediateca / Fichas cientificas / 382 - Los estigmas de la esclavitud

382 - Los estigmas de la esclavitud

septiembre 2011

Fichas cientificas

© IRD / MN Favier Peinture murale représentant des musiciens à Cuba. Indigo 42853  

“Negros coloniales”, Afro-caribeños, “Garifunas”… la diáspora de los Afro-descendientes en México y Centroamérica reviste tantas caras. Una diversidad de estatutos, de niveles de reconocimiento e integración sociales que distingue estos países del resto del continente latinoamericano. Los investigadores del IRD y sus contrapartes ( 1) de los programas Afrodesc y Eurescl ( 2) estudian la construcción histórica e identitaria de estas comunidades, resultantes de olas migratorias sucesivas.

Trescientos años de esclavitud, del siglo XVI al siglo XIX, dejaron estigmas: tras la abolición, la exclusión impulsó a los descendientes de los esclavos a emigrar hacia los grandes polos de empleos sobre el perímetro caribeño. Constituyen hoy una “segunda diáspora”, en la cual persisten desigualdades y estigmatización. Contrariamente a Brasil y Colombia, emblemas del multiculturalismo, la “cuestión negra” en México y Centroamérica movilizó poco las políticas y a los científicos.

© IRD / C. Dejoux Como aquí en las calles de la Paz en Bolivia, los Afro-descendientes se integran hoy a los sectores más pobres de la sociedad en Sudamérica. Indigo 6898  

Del siglo XVI al final del siglo XIX, los buques negreros surcaron el Océano Atlántico para el comercio triangular entre Europa, África y las Américas. Esta “trata de Negros” desplazó millones de Africanos al otro lado del Atlántico, esencialmente en los Estados Unidos, en Sudamérica y en las islas del Caribe. Las aboliciones de la esclavitud durante el siglo XIX liberaron los hombres y las conciencias. Pero estos 300 años de trata de negros han dejado estigmas aún visibles hoy en día: estos acontecimientos traumáticos son los fundamentos de la construcción histórica y las evoluciones contemporáneas de sociedades no igualitarias y excluyentes, en particular, en América Latina. El estatuto social del “Atlántico negro”, o el “Black Atlantic” como se denomina a la diáspora de los Afro-descendientes, está en el centro de los debates políticos, a través de la persistencia del racismo y las discriminaciones y de las cuestiones del mestizaje, del multiculturalismo y de la identidad. Más allá de la inculpación de las sociedades occidentales, los investigadores del IRD y sus contrapartes ( 1) de los programas Afrodesc y Eurescl ( 2) estudian cómo la esclavitud y su abolición estructuraron las naciones actuales, cuál es el reconocimiento de las poblaciones negras y cuáles son las políticas establecidas en cada país.

Brasil y Colombia como modelos

© IRD / C. Dejoux Los debates en México (a la izquierda) y en los países de Centroamérica han sido dominados hasta hace poco, por las cuestiones de integración de las poblaciones indias. Indigo 2522  

A partir de los años ochenta, dos países monopolizan la atención de los investigadores sobre el multiculturalismo en América Latina: Brasil y Colombia ( 3). Verdaderos laboratorios del multiculturalismo, estos dos Estados conocieron cambios sociales y políticos de gran amplitud durante el siglo XX. Más recientemente, inspirados por estos modelos, otros países latinoamericanos como Ecuador comenzaron a establecer medidas en cuanto a integración y simplificación del acceso a los recursos (tierras, educación, empleos, etc.). Otros, como Bolivia, introdujeron aún más cambios radicales.

Una situación más compleja en el centro

En cambio, México y el istmo centroamericano constituyen casos particulares. Los debates fueron dominados mucho tiempo por las cuestiones relativas a las poblaciones indias. En contraste, las poblaciones afro-descendientes no poseían verdadera presencia política hasta hace algunos años. Además, estos países no entran en los esquemas clásicos de análisis de los investigadores - que van de la negación o el olvido de los Afro-descendientes a su reconocimiento. Si bien es cierto que están vinculados por una historia regional común, presentan sin embargo, un panorama heterogéneo y complejo debido a las fuertes especificidades nacionales.


Una “segunda diáspora”

© MG de la Parra en Colombia, grupo festivo bautizado “son de negros”.

Hasta allí, a causa de esta heterogeneidad de situaciones y de un relativo inmovilismo de las políticas, la “cuestión negra” en estos países no había movilizado un gran esfuerzo de investigación internacional. El equipo de investigación se interesa hoy por una comunidad calificada de “segunda diáspora”, no solamente vinculada a la trata de los esclavos y a la colonización, pero más reciente aún, como resultante de una segunda ola de migración económica. Tras las aboliciones, si bien los descendientes de esclavos son ahora libres, no tienen generalmente acceso a las tierras ni al empleo. A partir del final del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX, van a emigrar desde las islas (Jamaica, Barbados, Cuba, Haití, Martinica, Guadalupe, etc.) y también del continente (Belice, Honduras) hacia todo el Caribe, para trabajar en las bananeras, en la obra del Canal de Panamá, en la explotación forestal o también en la construcción ferroviaria. Estos grandes polos de empleo mucho se desarrollaron en México y Centroamérica debido a la influencia capitalista de los Estados Unidos a partir del final del siglo XIX, que sustituyen progresivamente a las potencias coloniales europeas. Más recientemente, esta diáspora se insertó en la industria turística, como fuerza de trabajo y también como patrocinador de una “cultura afro-caribeña”.

© IRD / E. Cunin En la actualidad, los Afro-descendientes sufren siempre de desigualdades de acceso a los recursos (a la Belice). Indigo 48073  

Un reconocimiento y diversos estatutos

Habiendo llegado los primeros, los descendientes de esclavos o de Negros libres vinculados a la colonización, llamados los “Negros coloniales”, se insertan hoy en las sociedades locales, con niveles de integración económica e identitaria variable en función de las historias nacionales. En cambio, para los emigrantes económicos del cambio de dirección de los siglos XIX y XX, llamados también “Afro-antillanos”, cuestiones específicas de ciudadanía se plantean aún. Finalmente, los “Garifunas”, comunidad transnacional (4) descendientes de Indios y de Negros, constituyen un caso singular. Con un estatuto ambiguo, ellos mismos se califican como los únicos Negros del continente americano que nunca han conocido la esclavitud. De hecho, son los descendientes en parte de los supervivientes del naufragio de un buque negrero. Esta última diáspora se moviliza hoy en torno a una patrimonialización de su cultura y de su historia.

© IRD / K. Argyriadis Cuba, culto de los orishas. Indigo 44632  

“Negros coloniales”, Afro-caribeños, Garifunas…: los proyectos Afrodesc y Eurescl pusieron de relieve en México y Centroamérica estas diásporas múltiples nacidas de rivalidades coloniales y del capitalismo americano del siglo XIX. Pero para estas últimas, si la esclavitud se convierte en una referencia entre otras tantas, ésta permanece siendo uno de los fundamentos identitarios y sigue manchando estas comunidades a través del racismo y la exclusión.


Redacción DIC – Gaëlle Courcoux

Traducción IRD Perú – Liliana Lalonde