383 - Un nuevo objetivo contra las leishmaniosis
septiembre 2011
Las leishmaniosis son graves infecciones parasitarias que causan lesiones cutáneas, muco-cutáneas o viscerales. Estas últimas pueden revelarse mortales en ausencia de cuidados. Con 350 millones de personas expuestas, estas enfermedades son endémicas en más de 98 países a través del mundo, en gran parte en los países en desarrollo. Los parásitos responsables, las leishmanias, se transmiten al hombre o a otros mamíferos a través de la picadura de un pequeño insecto que lleva por nombre flebotoma. Hasta la fecha, los medicamentos existentes, entre los cuales el antimonio que es el más utilizado, ven su eficacia reducida debido a la aparición de parásitos resistentes.
Una nueva esperanza se perfila en el tratamiento de esta enfermedad muy descuidada: investigadores del IRD y sus contrapartes ( 1) acaban de describir el papel clave de una enzima ( 2) del parásito Leishmania que es esencial a su supervivencia y que no está presente en el hombre. En ausencia de esta molécula, el patógeno está en la incapacidad de desarrollarse en los mamíferos. Tener en la mira específicamente esta enzima podría permitir combatir más eficazmente esta enfermedad tropical descuidada.
Las leishmaniosis son enfermedades tropicales muy descuidadas, por las mismas razones que la enfermedad de Chagas o la enfermedad del sueño. En ausencia de cuidados, estas infecciones parasitarias, bajo su forma más severa - la forma visceral -, se revelan mortales. Afectan a 16 millones de personas en el mundo, principalmente en los países en desarrollo. La elección del tratamiento a menudo es dictada por su costo. Así pues, los derivados del antimonio son los más utilizados debido a su costo moderado, además de su eficacia. Pero este último se reduce actualmente debido a la aparición de cepas resistentes. Es urgente obtener nuevas moléculas más eficaces, poco tóxicas y poco costosas.
Tratamientos anticuados
Actualmente, los medicamentos acumulan varios inconvenientes: tratamientos largos, tóxicos, numerosos casos de recaída. La mayor parte son el resultado de investigaciones efectuadas en los años cincuenta. En la India, la situación se vuelve crítica a raíz de la aparición de cepas parasitarias resistentes: en algunas regiones, más de un 60% fracasó con el tratamiento clásico en pacientes nunca tratados con anticipación. En este contexto, la lucha contra la endemia parasitaria depende del descubrimiento de nuevos medios de prevención y tratamientos, accesibles para las poblaciones interesadas. Los científicos desarrollan distintas gestiones para obtener una vacuna para el hombre y elaborar los medicamentos de mañana.
Nuevo enfoque, nuevo objetivo
De manera clásica, la búsqueda de moléculas con actividad antiparasitaria consiste en seleccionar "in vitro" la actividad antiparasitaria de sustancias naturales o medicamentos inicialmente destinados a cualquier otro uso. Así pues, se aislaron anteriormente moléculas activas frente a las leishmaniosis a partir de sustancias naturales de origen vegetal, como las quinoleínas *.
Una nueva pista terapéutica se perfila gracias a un planteamiento innovador. Investigando los factores alimenticios que permiten a las leishmanias adaptarse al medio ambiente que encuentran en sus huéspedes, los investigadores del IRD y sus contrapartes ( 1) caracterizaron un nuevo objetivo terapéutico: una enzima ( 2) que desempeña un papel clave en el desarrollo celular del parásito. El equipo de investigación identificó esta molécula en la Leishmania y demostró su importancia para la supervivencia del patógeno. De hecho, le permite asimilar la vitamina B3, esencial para la síntesis de un elemento vital a todas las células, el NAD+ ( 3). El otro punto importante es que esta enzima no está presente en los mamíferos, lo que excluye así todos los riesgos de acción cruzada en el hombre. Una asociación con un equipo del centro de bioquímica estructural de Montpellier permitió solucionar la estructura de esta enzima del parásito. Los químicos pueden así sintetizar inhibidores específicos de este último que impedirán que el parásito prolifere en su huésped.
Cuatro de los cinco continentes afectados
Transmitida por simple picadura de un pequeño insecto llamado Flebotoma, la leishmaniosis cubre tres formas diferentes: la leishmaniosis cutánea, la leishmaniosis muco cutánea y la leishmaniosis visceral, la más grave. Estas infecciones parasitarias prevalecen en extensas regiones del mundo: 98 países se ven afectados, en todas partes del mundo, excepto en Oceanía. Trescientos cincuenta millones de personas son expuestas y corren el riesgo de verse afectadas. El número de nuevos casos se considera cada año entre 2 y 2,5 millones, entre los cuales 500.000 personas afectadas por leishmaniosis visceral.
Los perros y los cánidos salvajes son los principales reservorios de esta enfermedad que prevalece principalmente sobre el perímetro mediterráneo. En estas regiones muy endémicas por la leishmaniosis canina, la incidencia en el hombre sigue siendo bastante escasa. Si la infección se convierte en un problema importante en Europa del Sur con la extensión de la pandemia del SIDA y la aparición de un número creciente de co-infecciones Leishmanía /HIV, es muy preocupante en términos de salud pública en otras partes del mundo, en particular, en la India, Brasil y Sudán (zonas de endemia de L. donovani/chagasi), donde epidemias fatales han hecho cientos de millares de víctimas estas últimas décadas.
Estos nuevos trabajos permitieron desarrollar una nueva esperanza de tratamiento para estos millones de enfermos. La enzima caracterizada por el equipo de investigación, ausente en los mamíferos, se revela especialmente interesante para combatir más eficazmente esta enfermedad tropical descuidada. Los científicos van a poder implementar inhibidores que apunten específicamente las leishmanias, o incluso más generalmente los otros parásitos de la familia del tripanosomátido.
* ver Fichas de actualidad científica n° 216 – Nuevas moléculas particularmente activas contra las leishmanias y la n° 335 - La leishmaniosis – de las plantas medicamentos para una enfermedad descuidada
(1) Estos trabajos se realizaron en asociación con la Universidad de Porto en Portugal, las universidades Montpellier 1 et 2, el CNRS y el Inserm.
(2) Una enzima es una molécula que favorece y acelera una reacción química en la célula.
(3) La nicotinamida adenina dinucleotido (NAD+) es un cofactor, es decir una substancia química cuya presencia es necesaria para la actividad biológica de una enzima para que pueda desarrollarse cierta reacción.
Redacción DIC – Gaëlle Courcoux
Traducción IRD Perú – Liliana Lalonde