"La columna de gas y de ceniza que se desprendió del volcán Sangay, alcanzó una altura de 10 kilómetros sobre el nivel del cráter. […] en las últimas 24 horas el volcán registró un incremento de la actividad sísmica, lo que provocó cientos de explosiones y la salida de gas y ceniza. Esta actividad no se había registrado desde que empezó el proceso eruptivo, en mayo del 2019." Así empieza el artículo del periódico EL COMERCIO del 20 de septiembre

En efecto, estos últimos meses el volcán Sangay está bastante activo, tal como les habíamos comentado en nuestro artículo de junio. Esta vez, con el evento del 20 de septiembre, uno de nuestros investigadores: Pablo Samaniego, vulcanólogo se dirigió al sitio para realizar una misión de emergencia. Le hemos preguntado algunos detalles: 

 

Hola Pablo, el volcán Sangay, una vez más, nos da de qué hablar, ¿puedes explicarnos que pasó? 

El Sangay es uno de los volcanes más activos del Ecuador. De hecho, presenta una actividad casi permanente desde que se tiene noticias de su existencia, es decir, al menos desde el siglo XVII. Sin embargo, desde el año pasado, la actividad de este volcán es más persistente y sus erupciones son cada vez más frecuentes y de mayor tamaño. 

En este contexto, el volcán presenta una fase eruptiva importante, caracterizada por la ocurrencia de una gran explosión, de un volumen importante de material piroclástico (ceniza) en la atmósfera y la generación de flujos piroclásticos (nubes ardientes) hacia el flanco oriental del volcán. Esta fase eruptiva es sin lugar a dudas, la más importante de los últimos años.
 

card discover

© EL COMERCIO

Las personas señalaban los estragos causados por la ceniza sobre vehículos, viviendas y poblados

Te dirigiste al lugar directamente luego del anuncio de los eventos, ¿pero concretamente cuál fue el dispositivo desplegado? ¿En qué consistió esta misión? 

Así es, una de nuestras misiones como vulcanólogos es realizar las medidas y observaciones necesarias que permitan determinar con exactitud la magnitud y el tipo de erupción ocurrida. Con este fin, es necesario tomar medidas del espesor y de la masa del depósito de ceniza sobre diferentes superficies. Este trabajo se debe hacer justo después de la erupción, especialmente para eventos como este, caracterizados por la dispersión de ceniza fina, la cual es fácilmente removida por los vientos y la lluvia.

 

El IRD trabaja en colaboración estrecha con el IG-EPN (y otras contrapartes), ¿puedes explicarnos los beneficios de este tipo de colaboración? ¿En qué específicamente la presencia del IRD es tan importante en estos momentos y a largo plazo? 

Efectivamente, el IRD mantiene desde hace 25 años aproximadamente un programa de investigación destinado al estudio y la evaluación de los riesgos volcánicos en Ecuador. Los resultados de este trabajo han permitido incrementar de manera substancial el conocimiento científico de los volcanes ecuatorianos, al mismo tiempo que se han formado varias generaciones de vulcanólogos ecuatorianos. Nuestra visión de la formación para y a través de la investigación es particularmente útil en el contexto de la evaluación de los riesgos y el monitoreo de los volcanes activos ecuatorianos.

¡Gracias Pablo por estas respuestas!