El IRD y sus contrapartes ecuatorianas desarrollan desde hace más de 40 años numerosas investigaciones asociadas con el desarrollo, entra las cuales se debe señalar los estudios dedicados a los peligros o amenazas naturales. El IRD Ecuador y sus colaboradores (en particular el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, IG-EPN) analizan la frecuencia y la magnitud de los fenómenos peligrosos tales como las erupciones volcánicas. El objetivo es minimizar el impacto de dichos fenómenos telúricos y favorecer la resiliencia de las comunidades afectadas. 

En esta época, el IRD Ecuador cuenta con dos investigadores, viviendo en Quito, que trabajan en el tema de los estudios vulcanológicos y los peligros asociados: Jean-Luc Le Pennec (el representante del IRD Ecuador) y Pablo Samaniego, ambos investigadores del IRD y del Laboratorio Magmas y Volcanes (Clermont-Ferrand, Francia). Pablo nos ayudó a entender lo que pasó la semana pasada en el Sangay. 

El volcán Sangay es uno de los volcanes más activos y emblemáticos de los Andes Ecuatorianos. Presenta una actividad casi permanente desde que se tienen reportes históricos que datan del siglo XVII. Se encuentra ubicado en una zona inhóspita de la Cordillera Oriental de los Andes Ecuatorianos, a 50 km al sureste de la ciudad de Riobamba y a 40 km al noroeste de la ciudad de Macas.

El Sangay ha sido objeto de estudio de nuestro equipo de investigación desde los años noventa (Monzier et al., 1999). En todos los estudios realizados – así como en las observaciones que los vulcanólogos vienen realizando sobre el último episodio de actividad - se destaca el carácter extremadamente dinámico de las erupciones volcánicas, en particular el hecho de que importantes cambios morfológicos ocurran en períodos de tiempo sumamente cortos.

El Sangay está siendo monitoreado de forma permanente por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN), con la colaboración del IRD. Para mayor información, tanto de la actividad eruptiva como de los escenarios de actividad futura, recomendamos visitar la página web así como las redes sociales del IG-EPN.

Actualización de la actividad eruptiva del Sangay

El periodo eruptivo actual se inició en el mes de Mayo de 2019 y continúa hasta la actualidad. Este período se ha caracterizado por la emisión continua de un flujo de lava desde un centro de emisión denominado  Ñuñurco, que está ubicado a pocos cientos de metros del cráter central. Dadas las altas pendientes del cono, este flujo de lava tiende frecuentemente a colapsar, generando corrientes de alta densidad piroclástica (flujos piroclásticos o nubes ardientes) que han descendido por el flanco sur-oriental, hasta el pie del cono. Este fenómeno ha producido un proceso intenso de erosión, el cual ha formado un profundo valle que se puede apreciar fácilmente en las fotografías e imágenes satelitales (ver las fotos aquí arriba).

Aunque este proceso eruptivo es casi permanente, algunas fases han sido particularmente importantes, generando grandes flujos piroclásticos, así como emisiones de ceniza que, por la acción de los vientos, se han desplazado hacia la zona occidental, afectando así a las poblaciones de la sierra y de la costa del Ecuador (incluyendo las ciudades de Guayaquil, Alausí y Cebadas). Además, los flujos piroclásticos han aportado una gran cantidad de sedimentos, que posteriormente han sido transportados por los ríos Volcán y Upano en forma de escombros (lahares).

Hasta la fecha, esta erupción ha provocado algunos impactos menores en las poblaciones rurales de la Sierra, pero podría provocar efectos adversos en caso de una erupción mayor, tanto para las poblaciones ubicadas al occidente (caídas de ceniza) como al oriente (efecto de los flujos de escombros). El IG-EPN mantiene una vigilancia permanente que permitirá identificar los posibles cambios en la actividad de este volcán.