Resumen

Jean-Noël Proust, investigador del CNRS acogido en el IRD en el UMR Géoazur de Niza de 2017 a 2020, pasó 3 años en Guayaquil en la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL), con el motivo de trabajar con la contraparte local sobre los sedimentos de la costa ecuatoriana. Ahora, de regreso a Francia, le hemos planteado algunas preguntas para que nos haga un resumen de su experiencia ecuatoriana. 

Jean-Noël Proust es sedimentólogo. Es decir que estudia los sedimentos depositados en las cuencas sedimentarias. Los sedimentos representan el único registro detallado de la evolución de la superficie de la tierra a lo largo de los tiempos geológicos.  Su análisis permite describir la manera en que los paisajes terrestres actúan bajo el efecto de las deformaciones tectónicas, que hacen surgir los relieves, y de las variaciones del clima que dan origen a los cambios de temperaturas y de humedad que fragmentan las rocas y las transportan hacia las cuencas en donde son almacenadas. De esta forma, su análisis exhaustivo y su datación nos permite reconstituir los antiguos paisajes, las fuerzas que les han afectado según diferentes intervalos de tiempo.

Jean-Noel ha trabajado sobre estos aspectos a la vez académicos y aplicados en Europa, África del Oeste, Libia, Argelia, Rusia, China Tayikistán, Estados Unidos, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador, etc. En este último, sus principales colaboradores fueron la ESPOL (Escuela Superior Politécnica del Litoral), el INOCAR (Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador)  y la EPN (Escuela Politécnica Nacional).

Tiempo de preguntas !
 

Jean-Noël, estuviste en expatriación en Guayaquil, Ecuador, durante algunos años en el IRD, pero tu situación era un poco particular, podrías contarnos un poco más al respecto?

Estuve en expatriación durante 3 años. Vine porque tenía dos estudiantes ecuatorianos en Rennes (Carlos Martillo y Miguel González). Estos estudiantes embarcaron en la misión en alta mar que organizamos en el Atalante en 2012 (campaña Atacames). Hicieron entonces su doctorado aprovechando de manera complementaria los datos de la campaña. Carlos se especializó en la interpretación de los datos sísmicos adquiridos sobre la plataforma (bajo lo poco profundo cerca de la costa), Miguel en cambio en el análisis de sedimentos a partir de las muestras recogidas en  la fosa (zona muy profunda). Retornaron a Ecuador con su diploma y se incorporaron como profesores en la ESPOL con el deseo de armar un laboratorio de geología y de geofísica marina costera. Vine a ayudarles y traje conmigo material de adquisición sísmica adaptado a la exploración del campo marino costero.

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© Jean Noel Proust

Equipage et scientifiques de l’ESPOL, de l’IRD et du CNRS lors d’une campagnes de prospection géophysique côtière.

En qué este « intercambio » IRD – CNRS fue interesante?

Creo en el desarrollo mediante la educación, la investigación es un elemento de esta educación. Es ayudar a todo el mundo a mejorar como una forma de reciprocidad. El CNRS se involucró mediante el cofinanciamiento de acciones de investigación y el pago de mi salario porque estaba ‘puesto a disposición’ del IRD. Pero también el IRD me ayudó mucho con la prima de expatriación y sobre todo a través de las colaboraciones con los investigadores, con el apoyo de sus oficinas (la Representación de Quito en especial) y el cofinanciamiento de acciones de investigación a través del LMI y de la ANR.


Puedes describirnos el programa de investigación sobre el cual has trabajado?

 En Ecuador trabajé sobre tres aspectos y tres escalas de tiempo: paleo sismología (paleo sismos y paleo tsunamis), (algunos millones de años), evolución de la línea costera (1 millón de años) y evolución de las cuencas sedimentarias (60 millones de años).

Paleo sismología
Tenemos un problema de predicción/prevención de riesgos en materia de sismos (destrucción, inundaciones). Las crónicas históricas son muy cortas (1 siglo en Ecuador) como para permitir una previsión estadística y obtener una buena comprensión del ciclo sísmico que evoluciona a la escala de varios cientos a millones de años. Para llenar este vacío, extraemos sedimentos en las fosas de subducción que son muy profundas. Sabemos reconocer este tipo de depósitos y datarlos, calcular a veces la magnitud, la tasa de recurrencia y encontrar la fuente de los terremotos.

En Ecuador, el margen es pobre en sedimentos excepto en las desembocaduras de los cañones de Esmeraldas y de Guayaquil. A la derecha de los cañones hemos encontrado huellas de los sismos históricos y algunos más antiguos con una tasa de retorno probable de alrededor de 600 años. Fuera de estas zonas, los depósitos son raros y macizos.

 

Litoral
Estos estudios de la sismicidad y de la paleo sismicidad, junto con otros análisis, nos dan información sobre las variaciones en función del tiempo y del espacio de la interacción interplacas que cotejamos con la evolución de la subducción y en especial de la rugosidad de la placa de inmersión (montes submarinos), por ende de las tensiones tectónicas y la deformación.

Hemos demostrado en Ecuador que las montañas submarinas (seamounts) que subducen, tienden a aumentar la interacción, deforman la plataforma continental y contribuyen al levantamiento costero y en conjunción con las variaciones glacio climáticas, hacen variar fuertemente la posición de la línea litoral. Tenemos un excelente calendario y cartografía sobre un millón de años, con un intervalo de tiempo de 100 000 años de la evolución de la línea costera en Ecuador.

 

Cuenca
A una escala de tiempo más larga (60 millones de años), junto con la EPN, me dedico a documentar mejor el modo de formación de las cuencas sedimentarias. Aquí en Ecuador, las cuencas ‘antearco’ que se forman entre la zona de subducción (la fosa) y el arco volcánico (la cadena andina). Ellas contienen muchos sedimentos y están bien deformadas, pero pueden ser objeto de prospecciones petroleras interesantes. Con la EPN, en la tesis de María José Hernández, aprovechamos los datos suministrados por la Secretaría de Hidrocarburos del Ecuador para reconstituir la arquitectura sedimentaria de estas cuencas y de esta manera precisar la historia geológica de esta parte del Ecuador en donde interactúan la subducción de la cordillera de Carnegie, el crecimiento de la cadena costera y los Andes.

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© Jean Noel Proust

Installation du matériel d’acquisition sismique à bord d’un bateau de pêche lors d’une campagne côtière dans la région de Santa Elena

Si mal no recuerdo, no conocías realmente el Ecuador hasta antes de tu venida? Qué idea te hacías del país antes de venir y qué te sorprendió (para bien o para mal) en la realidad que encontraste?

Lo que me gustó fueron las personas y los paisajes. La gente es alegre, abierta, lista para ayudar, curiosa por cualquier novedad. Esta atención al presente que hace reaccionar y organizarse en lo inmediato en un abrir y cerrar de ojos (para lo mejor o para lo peor a veces). Una sociedad joven y diversa. El enorme espectro de paisajes y de climas que se pueden encontrar en una pequeña superficie, desde las Galápagos hasta la Amazonía.

Lo que no me gustó es la precariedad. La gente que tiene varias actividades para vivir, incluso en la universidad, en donde los empleos de tiempo definido impiden el desarrollo de una cultura de la investigación, la instalación de proyectos de largo plazo se construyen sobre una verdadera base de conocimientos nacionales y la formación de un equipo permanente de investigadores.

 

Si deberías resumir o hacer un balance de tu experiencia en pocas palabras, qué nos dirías?

Me encantó el aspecto de desarrollo para la investigación. Venir a apoyar a los investigadores y profesores/investigadores únicamente bajo la forma de especialización científica. Estar en el área de las estructuras institucionales, sin responsabilidad científica, sólo para la ciencia y los intercambios con la sociedad.

 

Para terminar, tienes algún recuerdo especial, una anécdota que viviste en el país y que desearía compartir con nosotros?

Durante una de nuestras campañas sísmicas costeras, alquilamos un barco pesquero. Todo era muy básico. El material geofísico muy frágil y pesado fue transbordado a mano entre pequeños botes y el barco. No teníamos ningún confort a bordo. Enjuague mediante un balde de agua de mar. 12 personas en una pequeña cabina. Literas demasiado pequeñas, imposible de estirarse. Soportamos muchas tormentas, el toldo improvisado en la parte posterior para cubrir el material de adquisición de datos estaba poroso y era insuficiente bajo los torrentes de agua. Inundamos el material varias veces. Lo que demando enormes esfuerzos y tiempo para secar (con un secador de pelo), todas las pequeñas piezas electrónicas.

Maldecíamos contra la incomodidad del barco y el armador/propietario. Cuando, al final del día, luego de una noche de muy fuertes lluvias, en un lugar perdido cerca de la costa, vimos un pequeño barco venir a nuestro encuentro. Era el armador que venía hacia nosotros con helados… Evidentemente, ya no los quisimos!

 

Muchas gracias Jean-Noel por este testimonio, y feliz instalación en Francia!